sábado, 31 de diciembre de 2016
Erase....
una rana,
una rana de enormes blincos,
rana......
verde esmeralda.
Sobre una charca
plateada,
la rana
se regodeaba.
Bajo el influjo
sublime
de una luna enamorada.
¡Que grande era
la luna!.
¡Que grande
y que plateada!.
¡Como alumbraba
su rostro!.
¡Hasta su piel
deslumbraba!.
Enamorada la rana
de esa luna gitana.
Una noche de otoño,
cuando la bruma cogía la ciudad,
la charca,
la rana ,
el espíritu
y el alma,
quedó colgada la rana
del pico,
-que como esta noche-
la luna mostraba.
Desde allí,
la rana se columpiaba.
Pero.....
siempre hay un pero,
poco a poco,
se dio cuenta
que el frío la traspasaba.
Allí, no existía
el agua.
La soledad
golpeaba.
Solo pudo contemplar
lo que ella misma
llevaba.
Los paisajes......
de su alma.
Nada de lo que soñó,
en la luna se encontró.
Un día desesperada,
se descolgó de la luna
y sobre un velero cayó..
Velero...
que a una hermosa bahía arribó.
Y no sin trabajo y esfuerzo
a la charca de otros días llegó.
Sus ojos se hicieron
grandes...
contemplando
las garzas,
cormoranes,
somormujos
y toda clase de animales.
Recostada sobre unos juncos
sin ningún temor....
se durmió.
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