jueves, 22 de diciembre de 2016



Mientras leo

a Lucia Berlin......

noto los ojos clavados,

en mis libros,

de la octogenaria,

que sentada en su balcón

sujeta

un rosario

entre sus manos.


¡Hace años

que no pisa

la calle!.


En el jardín,

la madre de Taïs

pasea a Pancho.

El perro comprado

por capricho

de la hija

que ha pasado a ser

compañía inseparable

de la madre.


A Pancho,

osado y temerario,

se le  han ido bajando

las ínfulas, los humos.


Otro perro,

más temerario que él,

le dio un mordisco

casi mortal.


Ya no ladra

de forma persistente

y amenazadora.


Cuando te acercas,

a acariciarle,

sale corriendo.








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