Hemos llegado a un punto
que por defender lo justo,
lo bueno....
te gritan,
te humillan,
te marcan con el disparo de
RARA.
Si se ceja en la defensa
de lo justo y bueno,
se desemboca
en una muerte natural.
Al parecer ya somos muchos
los que sintiendo la angustia
de mantenerse callados,
nos hemos lanzado
a la peligrosa aventura
de lanzar nuestra voz al viento
y así acallar nuestro tormento.
En esta nos encontramos,
a la espera de saber
si somos los suficientes
RAROS.
Dorita.
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