Llegó.
Bien recibida.
Con los brazos abiertos,
por la naturaleza
acogida.
Me niego a no verla
en mis viajes
de Burgos a Aguilar.
Alzando la vista,
en Santander,
el blanco permanente
en las montañas.
Brillante,potente,
por la contundente helada.
Dorita.
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