sábado, 11 de febrero de 2023

Almuerzo

 La calle

estaba fría.

Tras los cristales,

en un comedor sin gente y sin calefacción,

solos los dos.

El Sol 

calentó nuestros rostros

con sorprendente fuerza.

El ceremonioso maître

nos agasajo,

pan tostado con aceite,

acortando la espera de lo pedido.

La misma fuente

acariciaba el tinto y el agua.

Acompañados por el silencio,

las alubias rojas con corzo

y las doradas

se dejaban saborear con placer.

Al terminar 

el hojaldre de Torrelavega,

empezó

la llegada de comensales.

El almuerzo

rezumó poesía

por los cuatro costados.

Dorita.

No hay comentarios:

Publicar un comentario