Anoche la lluvia
se despacho a gusto.
La estábamos esperando.
Llegó descompuesta,
hecha un mar de lágrimas.
¡Qué desazón produce
contemplar a la lluvia llorando!.
Al final,
nuestros ojos enrojecidos
comenzaron,sin consuelo,
a jarrear.
Dorita.
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