Hoy,
te lo aseguro,
no sufrirías
de alacranes en tus vísceras.
Ni de miradas que acuchillan
haciendo
su propia escabechina.
Ni de cuchicheos
en plazas,
en parques,
en fuentes.
No sería tu sombra
la más alargada.
Tu voz, causándote desasosiego,
podría ser tocada por la gracia
de ser considerada
a la del ruiseñor cercana.
Te digo
todo diferente.
Solo diferente.
Dorita.
No hay comentarios:
Publicar un comentario