Lo fiamos todo
a los que juntos
debieran andar viviendo
su propio soliloquio.
Sentados ante el fuego.
Bebiendo un buen vino.
Esperando
que la crepitante luz.
Alumbre lo que será un día.
Que el vino,
que a los de Canaán alegrara,
transforme sus entrañas
en agua viva
dando respuestas
a lo que fueron sus vidas.
Dorita.
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