Sorprendentemente las cosas,
así de sopetón,
se os han torcido.
Llegó el momento.
No podéis culpabilizarme de nada.
Liberación.
Ahora,
las sonrisas por doquier.
Ahorrároslas,no las quiero.
No soy rencorosa,perdono.
De eso a entrar
en alguno de vuestros jueguecitos
que aún desconozco.
Eso sí que no.
Ya tuve suficiente.
Adiós para siempre,adiós.
Dorita.
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