lo reconozco,
una conversación
larga y profunda
contigo.
Para que....¿verdad?.
Lo tenías todo decidido.
Los sentimientos truncados
quedaron así.
Y además
hubo interferencias.
¡Pero mira
que andar con emisarios!.
Los sentimientos
eran todo mi mundo.
Aprendí a valérmelas
por mí solita.
A no exponerme.
A mostrar una distancia
que en mí no existía.
Cómo no hubo nada....
¿se puede añorar la nada?.
Pues sí.
Creo que aquello
hubiera funcionado.
Dorita.
No hay comentarios:
Publicar un comentario