Los juncos
bailan su Vals.
Las aguas del río
se complacen contemplando
el ir y venir de sus formas.
Acunan sonriendo
el plácido sueño
de criaturas cantando al aire,
al viento.
En el valle,
resuenan sus ecos.
Parecen llamar
al alma de corzos y ciervos.
Acuden a beber
el agua viva
que con alegría salta.
Dorita.
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