jueves, 1 de diciembre de 2016




Granada


la bien querida,

la tierra  siempre añorada

por todo el que allí naciera.


Granada


la novia alegre.

La de los ojos morenos,

la mujer

de siete velos.


La que se  hace de rogar

hasta mostrar su grandeza.


Granada,


la eterna primavera

siempre visita tu vega,

bendiciéndote la Alhambra,

el esplendor en las rosas.


Granada,


cual madre buena

que los brazos ensanchara

para abrazar a sus hijos.



Más allá del tiempo

y sin conocer espacio

se queda en el corazón

de quien hoy, como ayer

y como siempre

se  digna a rendir visita.

Su embrujo sabe a canción,

sabe a poema,

sabe a miel.









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