La negación
al pensamiento,
me abre
mil mundos de colores.
El murmullo
de la brisa entre las hojas,
placer similar
a escuchar atentamente
a las olas.
El calor abrazador,
no sofocante,
me envuelve
en un reposo,
tan cercano al sueño....
que el bolígrafo
se me escapa de las manos.
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