miércoles, 21 de junio de 2017
Soy amiga de los árboles.
Porque...CRECEN,
no desfallecen.
Porque brillan,
no critican,
purifican.
Sus hojas enriquecen
a la madre Tierra.
No se escapan,
no viajan,
no huyen de nada,
ni de nadie,
ni siquiera de sí mismos.
Albergan
y dan cobijo.
Me transmiten
vibraciones,
que me calman,
me sostienen.
En sus ramas vive
el pájaro,
la ardilla.
Hasta sirven
de columpios
a los monos.
En los días calurosos
de verano,
los ancianos
bajo su sombra
reposan,
viendo a sus nietos
hacer pases de balón,
escuchando la canción
que sobre sus cabezas
cantan
el jilguero,
el colirrojo,
el pechuguita clorada
y el gorrión.
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