Te encontré
en la calle,
vecina
del octavo.
Para no tocar
el tema prohibido,
miraste hacia otro lado.
Te lo puse
muy fácil,
hablé
de los museos.
De como madrugar
para obtener,
el ya famoso pase.
El como,
solo ella,
en un solo viaje,
podía conseguir
abono familiar.
Así evité
el engorro
de excusar
lo inexcusable.
De que ella defendiera,
lo que es indefendible.
Para terminar,
fueron dadas unas gracias,
que sonaban
a besos,
a un fraternal
abrazo.
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