martes, 13 de junio de 2017



Nuestro barrio

se ha vuelto ácido,

con perdón

del buen limón.

Una acidez

corrosiva,

destructiva.

Cuando el ácido

no proviene

de lo bello y natural,

sino de un hígado

inflamado

por el odio y la ira

acumulados.....

el resultado,

tal vez,

putrefacto,

indeseado.


Si en vez de,

entre  todos ,

buscar salidas

creativas,

nos cebamos

con indefensas criaturas...

-árboles-,

mal vamos.

Y menos con argumentos como.....


¿Sabes .....

por quien fueron plantados?......

El diálogo

ha terminado.


Cuando ......

la estupidez se engolfa

y con soterrada paciencia

se va minando

a quien previamente

ha sido señalado,

mal vamos.


Todo lo cambiable,

habrá que irlo cambiando,

pero siempre respetando

aquello

que por Natura,

ha nacido , ya,

sagrado.

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