Reloj que marcas
tiempos
y a destiempos,
que a pesar
de tu apariencia de igualdad,
de exactitud,
de perfección,
en la fuente del surrealismo
bebes.
Los minutos
que salieron corriendo
y aparecen
en una noche cualquiera.
Las horas a tropel,
que nunca fueron.
Las de aquel verano,
cosidas
en luminosos días
que de puro apurarlas te dejaron,
sediento de por vida.
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