Quien ,
por el poder
que se le fue otorgado,
decidió,
que con violencia,
cayeran los árboles.......
ha de irse
pero sin violencia.
Se llenó el jarrón,
que recogió
todos los sin sabores,
que el funesto espectáculo
provocó.
No cabe
ni uno más.
Por lo tanto,
sin violencia
y casi mejor
sin palabras,
ahí está el camino
de vuelta a casa.
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