Las nubes
se ven bonitas,
en el espejo
del mar.
Agradecido devuelve,
toda la gracia,
el salero,
inmensa luminosidad.
Enamoradas
las nubes,
van corriendo
hacia el encuentro.
Deshaciéndose
en las gotas,
el mar se vuelve
flamenco.
El taconeo
del agua,
retumba
en el firmamento.
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