En estas tardes
de primavera,
las adolescentes
poco se diferencian
de las de antaño.
Sus pensamientos
lejos de la masacre y de la guerra,
que tanta inquietud infunde,
tranquilos y alegres;
estudian y hacen sus tareas
pendientes del móvil,
de charlar
con esos chicos
morenos o rubios
que les arrancan sonrisas
y ganas de compartir.
Dorita.
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