Los niños
por la calle pindia
bajando a tropel,
derechos al árbol
con violáceas
ciruelas grandes;
el señor Jacinto,
forestal retirado,
cojo, taciturno
y de genio endiablado,
con su cachaba al aire
gritándonos :" jayos",
por querer decir grajos.
Dorita.
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