Cuando palpas
el derrumbe.
Cuando sientes al pasado
corriendo desesperadamente
hacia un infinito pasado
¡tan distante!.
Sólo queda,
en la memoria profunda,
un cierto sabor a nostalgia.
Cuando la incertidumbre
se adueña de tu calle,
de tu ciudad,
de tu país.
Cuando percibes
como si hacer las cosas bien
fuera de otra dimensión,
es ahí
en medio de todo esto
que el cuerpo se revuelve
y mis ojos se clavan
desesperadamente en la belleza.
Me agarro a ella con uñas y dientes.
No quiero
que se vaya de mi lado.
Dorita.
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