Han tenido a bien
instalarse el nuestro barrio
un joven matrimonio
de normal apariencia.
Capaces,
de pura normalidad,
romper la mediocridad.
Intensamente trabajadas....
sus horas....
después a lo suyo,
dos hijos.
Miradas cómplices.
Ni entran en discusión,
ni en juicios de valor .
Bromas castas.
Cordura,
en acontecimientos salidos de tono.
De pura normalidad....
extraordinarios.
Casi imprescindibles.
Rompen la monotonía asfixiante
e insana,
que se había adueñado
de nuestra zona.
Dorita.
No hay comentarios:
Publicar un comentario