miércoles, 22 de enero de 2025

París

No volvió 

a ser París,

tras la primera guerra mundial.

La desconfianza

se instaló.

Mancha feroz

que ni la lluvia,

ni la nieve,

lograron que desapareciera.

Tampoco Rucandio

recobró su esencia

tras nuestra guerra civil.

Sí,

las casas siguieron estando

siempre abiertas;

en su corazón latiendo

la amargura.

Las flores de sus cerezos

no han sido capaces

de completamente disipar.

Otra catástrofe del pelo

no ha de tener lugar.

Dorita.

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