De joven
gran zurrador.
El tiempo
le dejó huella.
Anda tentando su ropa,
antes de entrar en querella.
Jamás abandona
la acción.
Cargándose de razón,
los golpes son sibilinos.
Tras ello
y por sí hubiera ,
en el más allá algo,
va elaborado las causas
con las que no quepa duda
de su gran justificación.
Dorita.
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