Mandé desbrozar
la huerta de cerezos.
Mis ojos sufrían
contemplando el abandono,
el asilvestramiento.
Los viejos manzanos
solo dan
reinetas
que ni para compota.
El peral....
da pena verlo.
Habrá que talarlos.
A los cerezos no les gusta la poda
y el desinterés
les ha venido de perlas.
Da gusto verlos.
Este verano podré entrar.
El otoño pasado no cogí
ni las nueces,
ni las avellanas.
Las zarzas me lo impidieron.
El tiempo ,
si no lo cura todo,
amortigua los sentimientos.
Ya puedo mirar por la ventana
sin que mi estómago
se haga un rebujo.
Dorita.
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