domingo, 30 de noviembre de 2025

Escrito 3

 Resultó que mi abuela Catalina

fue incapaz de aceptar 

la muerte de la criatura.

Fabricó una caja.

En ella introdujo el cadáver 

y se paseaba por el campo con ella.

La familia intervino

y fue enterrada...

como Dios manda.

Entre lo contado...

violación grupal 

y las reuniones de los curas

para contar sus conquistas

y andanzas.

Esto lo relataré

un poco más tarde.

Cuando hablaba de los curas

terminaba con:

"Esto no se puede contar

a riesgo de sacrilegio 

y de ir para siempre al infierno ".

Por esto o por que se yo que

tome la sublime decisión 

de no articular palabras.

El tiempo iba pasando y yo nada,

ni mu.

Me llevaron a los médicos claro

y no encontraban nada.

Para eso a mí madre 

ningún reproches.

Seguro se recorrió 

los mejores especialistas.

Encefalogramas...de todo

pero nada.

Don Benito el eterno médico 

de cabecera de nuestro 

partido judicial,

del que ya hablaré 

le dijo a mi madre:

"Ni frenillo ,ni nada,

es mujer y ya hablará

y a lo mejor

más de lo que te puedas imaginar.

No sé equivocó en nada.

Mi abuela sentenció 

pues si los médicos no lo logran

vamos a probar con lo que se solía 

hacer antiguamente.

Cubos en mano 

los hermanos de mi madre 

y los que se quisieron subir al carro 

aver lo que pasaba

se fueron al río.

La primera trucha que pillaron

me la metieron viva

en la boca.

Santo remedio...

ese mismo día hablé 

con frases.

Dorita.





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