Perdió sus dos primeros hijos.
Le llevó al borde de la locura.
Llegué yo.
Quería hijos.
Decía
que sin ellos no podría vivir.
Jamás se imaginó
tener una hija como yo.
Toda su vida intentando cambiarme.
Solo cesó
cuando la dije:
"Sí no dejas tus pretensiones
para poder seguir viviendo
tendré que dejar de verte,
por prescripción médica ".
Los pocos años que duró con vida
la disfruté.
Dorita.
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