Esto de haberme lanzado
al ruedo
sin medir fuerzas,
sin llevar el capote adecuado,
sin conocer al "Miura"
al que me tenía que enfrentar
me está repercutiendo.
A Dios gracias
en el momento de la envestida
he trepado por el burladero
y aquí estoy
sana y salva.
Dorita.
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