domingo, 30 de noviembre de 2025

Escrito 6

 Mí bisabuela Felipa

tampoco se quedaba atrás.

Entre un montón de cosas 

que le ocurrieron 

la más sonora...

Un domingo después de misa

estaban sentadas 

varias mujeres charlando

y coincidió que por allí 

pasaron los bueyes

que bajaban del monte

a beber al pilón.

Uno de ellos la invistió 

rajándola de abajo a arriba

el viente.

Ella con valentía y determinación 

se cogió los intestinos 

en sus manos.

Hizo venir a sus tres hijas

mi abuela Catalina,la Damiana

y la Josefa más conocida 

como.la guapeta.

La subieron a su habitación 

y les obligó a coser los epitelios

con tramilla y una aguja

de coser morcillas.

Cuando llegó el médico,

en aquellos entonces 

con caballería, dijo

que ni lo tocaba para evitar infección.

Habían al parecer cometido el error

de coser los dos epitelios juntos.

Cuando cicatrizó todo

se vio de por vida obligada 

a caminar encorvada.

Murió de vieja a los noventa y tantos

y contando chistes.

Dorita.



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