martes, 6 de diciembre de 2016



Tiene la niña.....

sus ojos

clavados en  la montaña.



La montaña

que regala......

el frescor de la mañana.


Las nubes,

que la coronan,

van cabalgando

hacia el valle.


Quieren  dejarle

la lluvia

que reverdece

su yerba.


Ya las nubes se desgajan,

horizontales jirones

que dejan salir al sol

amansando la mañana.


La niña

sigue en el campo.

La tarea inacabada

reclama

su mano diestra.


Ágil motor

la acompaña.


Y entre trajín

y trajín,

enfrente está

la montaña.








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