Tiene la niña.....
sus ojos
clavados en la montaña.
La montaña
que regala......
el frescor de la mañana.
Las nubes,
que la coronan,
van cabalgando
hacia el valle.
Quieren dejarle
la lluvia
que reverdece
su yerba.
Ya las nubes se desgajan,
horizontales jirones
que dejan salir al sol
amansando la mañana.
La niña
sigue en el campo.
La tarea inacabada
reclama
su mano diestra.
Ágil motor
la acompaña.
Y entre trajín
y trajín,
enfrente está
la montaña.
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