Olas que llegan,
olas que se van.
Remueven la arena,
llevándola
a alta mar.
Formando montones
sobre rocas duras
del fondo del mar.
Allí se pasean
las bellas sirenas
que embriagan las mentes
de los marineros.
Ofrecen sus cantos,
ofrecen sus besos,
Una vez en tierra,
ya nunca se olvidan
de aquellas caricias,
de aquella dulzura.
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