Ya pasan de veinte años
viviendo en Santander.
Ya no me parece extraño
sentir que el mar me reclama.
Ofreciéndome su espejo
que taladra mi pellejo.
Mostrándome toda entera.
Por dentro...
también por fuera.
Presentándome ....
fantasmas,
Pero también...
mi entereza.
Actualizando...
mis sueños.
Poniendo luz
en la leyenda.
Con su sal ....
curo los callos
para seguir caminando.
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