lunes, 5 de diciembre de 2016



Ya pasan de veinte años

viviendo en Santander.


Ya no me parece extraño

sentir que el mar   me reclama.


Ofreciéndome su espejo

que taladra mi pellejo.


Mostrándome toda entera.

Por dentro...

también por fuera.


Presentándome ....

fantasmas,

Pero también...

mi entereza.


Actualizando...

mis sueños.


Poniendo luz

en la leyenda.


Con su sal ....

curo los  callos

para seguir  caminando.

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