miércoles, 8 de febrero de 2023

Ayer

 Ayer,

volvió al lugar

la serpenteante muerte.

Mostraba una autoridad,

una contundencia

que no tiene.

Ángeles,

entre los escombros,

clamaban clemencia.

Sueños,

rezumando azufre,

saltando de forma estrepitosa

por los aires.

Retorcidos alambres

queriendo coser lo imposible.

El hielo,

petrificado en los peldaños,

no fue ajeno a la destrucción.

Mis limitadas palabras

no llegan a expresar

el infierno vivido.

Dorita.



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