Ya que ,en estos momentos,
no me siento angustiada
me digo:
"guarda la calma".
Al límite de mi resiliencia,
con ganas de despotricar
contra tanta insolencia;
el Sol se ha colocado
sobre un azul
de preprimavera,
dos gorriones
se hacen arrumacos
sobre la chimenea,
entre la blancura nocturna
alzan sus cabezas
las margaritas.
Tú, me has dado
el mismo abrazo de siempre
al despertar.
Dorita.
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