Vivo
alegre y tranquila,
en medio del maremágnum.
No me preocupo.
Pasó el tiempo de la angustia.
De la angustia llevada al límite.
Hoy,
lucido equilibrio inestable
defendido
con uñas y dientes.
Siento,
a mi lado,
palpitar el desgarro,
la desolación,
la incertidumbre.
Yo....
en calma.
No una calma chicha.
Una calma muy trabajada.
Dorita.
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