Quedaron atrapados.
Sus cuerpos magullados.
Se cuentan por miles
los que ya no respiran.
Allá,
entre los escombros
brazos mutilados y corazones rotos.
Guerra instantánea.
No hay un grupo humano
a quien llamar:¡Culpable!.
De cuajo
la risa fue arrancada
de muertos y de vivos.
Solo queda el desastre.
El miedo contenido.
Apestados edificios
a los que nadie quiere ya
acercarse.
Dorita.
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