Sí
llega punzante.
Desagradable y asquerosa.
Menos mal que la reconozco
y la reto.
Pensaba
erradicada.
No es así.
Esto viene de la infancia.
Cuando menos lo espero
se hace presente
como el negro negro carbón.
Tiznando.
¿Lograré librarme definitivamente
de ella?.
Dorita.
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