y hasta de la contundente encina
se balancean con el viento.
Lo estoy contemplando
desde la ventana de mi cocina.
Sé que fuera hoy
hace frío.
Aquí no.
Aún las paredes
no han permitido su entrada.
Los árboles siguen orgullosos.
Las hojas no les han sido arrebatadas
por el hielo.
Solo algunas fueron desprendidas
y otras van cambiando
lentamente de color.
Siguen arropados
y de buen humor.
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