Supongo
que ya te habías cansado de mí.
Mis rarezas.
Mi infantilismo.
En mi más absoluta soledad,
un regalo de cumpleaños.
Un tiesto con tierra.
Salió un bello jacinto.
Tomé la sublime decisión de visitarte.
Allí estabas,con alguien más.
Me sentí la mujer más imbécil
que parió la Tierra.
Dorita.
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