Mis ojos rechazan
tantos pétalos rojos
sobre un mar enfurecido.
Marzo
no sé aplica a regalarme
ni una sola
de las tan esperadas
rosas.
Su fragancia.
Yo le digo:
"no me molestan sus espinas".
"No se las arrebatare
a los rosales".
Muéstranos otra cara.
Nuestros cuerpos
no resisten los azotes.
Dorita.
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