Gustan los niños hacer,
en las monótonas tardes del invierno,
sus aviones de papel.
Entre las expertas manos,
estudiadas aeronaves
que con pericia vuelan
donde quieren.
Se agrandan mis ojos
contemplando como
entre derivadas e integrales
andan
un poco de diversión buscando.
Sublime decisión
de acabar con esta guerra.
Imposible.
Ahí están los más pequeños
lanzando
pinturas y lapiceros.
Dorita.
No hay comentarios:
Publicar un comentario