jueves, 7 de marzo de 2024

Quien iba a pensar

 Que una blanca mano,

sobre la tierra,

 el rojo lanzaría.

Que la gran serpiente

andaba esperando

su cabeza alzar

y desde lo alto

por su boca fuego derramar.

Que grandes tormentas

con emponzoñados vientos

las mentes serían capaces 

de trastornar.

Tras el chaparrón ,

atraves de un aire inmaculado,

las montañas se multiplican

alejándose al infinito.

También nosotros

llegaremos a ver la gran belleza.

Dorita.

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