Te bendigo.
Quién dijera
que tan solo hace unos días
a los Santos invocábamos
para que así fuera.
En sus manos nos poníamos,
a sus pies nos arrodillábamos.
La Gracia concedida,
todo olvidado.
Llueve sin parar,
no es de este tiempo.
¿Quién nos entiende?.
Nuestras procesiones,
custodiadas,
esperarán una otra ocasión.
Nuestros arboles,nuestros campos,
no podían esperar,
para un día ofrecer
el pan nuestro de cada día.
Por todo ello....
La Resurrección llueve con pasión.
Dorita.
No hay comentarios:
Publicar un comentario