Dejaron
de repiquetear.
Andan guardando silencio.
Un silencio sepulcral.
Ya no se escucha su Ángelus,
Tampoco a la tormenta
o al temido fuego que engendra.
Las campanas andan mudas,
no quieren
a muerto tocar.
Ni que las moleste
el viento.
Se andan preparando
para el Gran Acontecimiento.
Dorita.
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