Caballero de palabra
que no cambia de opinión;
en esta ocasión,
solo está pretendiendo
darnos una lección.
Como
no hay peor ciego
que quien no quiere ver,
ni peor sordo
que quien no quiere escuchar.
Ya veremos
si somos estudiantes aplicados
o ....como siempre,
tozudos y desalmados.
Dorita.
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