La Virgen
anda en silencio.
Contempla,
con el corazón encogido,
todo lo que en el mundo acontece.
Le pide a su hijo,
a Jesús crucificado,
que su sangre derramada
transforme nuestros errores
en mentes limpias,
en corazones entregados.
La Virgen busca el milagro
de resucitar la Paz
dentro del género humano.
La Virgen,
en nuestras procesiones,
guarda silencio.
Dorita.
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