Aquello no podía seguir así.
Se molestaba a los vecinos y además
tenía que legalizarlo.
El siguiente paso...
comprar local y darme de alta a la
seguridad social y pagar todo igual
que en Burgos.
Cogí un local en la Urbanización.
En el que aún sigo trabajando.
Pero el pequeño periódico de tiempo
en el que di clase en casa me ayudó
muchísimo porque empecé a vivir
con intensidad aquí y no estar todo
el día pensando en mis alumnos
Burgaleses.
Dorita.
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