Desde luego el ir cumpliendo años,
por lo menos en mi caso,
tiene más ventajas que desventajas.
Me trae una tranquilidad y paz
que no he disfrutado en la juventud.
Cada día es un regalo y en todo
encuentro gracia y belleza.
Esto no quiere decir que no tenga
momentos difíciles pero vivo
con intensidad lo de que cada día
tiene su afán.
Cuando llega la noche me abandono
y al día siguiente lo recibo
como el mayor de los regalos.
Con las clases me pasa igual.
Al empezar a darlas cada día
es como si fuese mi primer día.
Dorita.
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