Antes de meterme en profundidades
te voy a contar cosas sobre alguna
personas muy peculiares.
Estoy pensando en la forofa de los gatos
que ya no vive en la urbanización
pero que cuando vivía
estaba en boca de todos.
Lo pasión por los gatos se queda corto.
Se gastaba más dinero en alimentar
a gatos propios y abandonados
que en su propia familia.
Los vigilaba desde la ventana y bajaba
como un rayo si algún perro
los acometía.
Yo calculo que llegó a controlar a más
de treinta.
A los recién nacidos los subía al altillo.
A los atropellados los llevaba al veterinario
y después también al altillo.
Los vecinos al borde de un ataque de nervios.
No podían con los olores en la escalera.
Dorita.
No hay comentarios:
Publicar un comentario